Con geotermia se tempera escuela en Villarrica

lunes, 05 de diciembre

La inclusión de energías limpias forma parte del éxito del proyecto educativo de la Escuela Voipir de Ñancul.

A 8 kilómetros de Villarrica (Región de la Araucanía) se ubica la Escuela Voipir Ñancul, establecimiento municipal que usa el calor de la tierra para temperar los espacios que ocupan los 235 niños y niñas que diariamente asisten a clases.

Tras su remodelación el año 2010, oficinas y salas comenzaron a calefaccionarse con geotermia: energía rentable, limpia y de gran abundancia en Chile. Para esto se instaló un sistema compuesto por 2 bombas de calor geotérmicas que permiten aumentar la temperatura extraída del subsuelo, y mantener el interior del edificio entre los 20 y 22ºC.

Antes de la geotermia, la escuela usaba leña para calefaccionar sus espacios. Ésto, cuenta José Morales, director del establecimiento, implicaba varios problemas logísticos: había que almacenar la leña, comprarla periódicamente, trasladarla a las salas y estar atentos a que estuviera en buen estado pues había una salamandra al interior de cada sala.

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El nuevo sistema, agrega, les ha permitido simplificar los procesos y hacer más estable la temperatura del lugar. Además, el uso de esta alternativa energética también les ha servido para reforzar la formación que buscan entregar a los estudiantes: “Queremos transmitirles el cuidado por el medio ambiente, por eso nos hemos preocupado de contarles de dónde viene la calefacción”.

En esta tarea se ha involucrado al resto de la comunidad: “El sistema para temperar la escuela es conocido por todos, partiendo por los apoderados. Queremos difundirlo porque es un orgullo y es importante que ellos sepan que además de que sus hijos están cómodos y no pasan frío, también están formando parte de una escuela que usa un recurso que no contamina”.

A todos estos beneficios José suma uno más: el éxito de un proyecto educativo también depende de la calidad de sus espacios. Sobre este punto reflexiona: “Yo siento que lo primero para aportar a un sistema más igualitario es darle dignidad a los niños. Lo que se ha construido acá es muy atípico para ser escuela pública, porque es un lugar acogedor, que además tiene un sistema de calefacción amigable con el entorno. Y a esto se suma un equipo comprometido, con gran vocación por mejorar la enseñanza que reciben los estudiantes de la zona”.

Si bien la falta de mantención provocó que por algún el tiempo el sistema estuviera fuera de funcionamiento, hace unos meses la escuela logró conseguir los recursos para la reparación. Esto último, dicen, ha sido una de las principales dificultades con las que se han topado, pues los equipos requieren ser revisados al menos 1 vez al año. A pesar de esto se están buscando las vías para destinar recursos fijos y la asesoría técnica necesaria.

En paralelo, la escuela continuará difundiendo la geotermia entre sus estudiantes con actividades como el taller sobre volcanismo y geotermia realizado por los investigadores del CEGA Mauricio Muñoz y David Cabellos.

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Se suma a esto un convenio de cooperación entre la Municipalidad de Villarrica y el CEGA. La idea, cuenta Alejandra Aillapán, Jefa de la Unidad de Medio Ambiente del municipio, es difundir la geotermia entre la comunidad: “Queremos replicar la experiencia de la Escuela en otros lugares. Estamos convencidos de que el uso directo de la geotermia tiene mucho potencial en la comuna, por eso en adelante vamos trabajar junto al CEGA elaborando proyectos y apoyando la investigación que desarrollan”.